Las autoridades de los hipermercados La Anónima y la multinacional de seguridad privada SECURITAS parecen empecinadas en forzar un conflicto que ellos aseguran falazmente querer evitar. En una actitud infantil y demagógica se culpan unos a otros de los desaguisados que comenten y en el interín pretenden sancionar a los trabajadores que ejercen su derecho constitucional de agremiarse y de peticionar en defensa de las leyes laborales y del CCT.

En el transcurso de horas pasaron de acordar la solución a los problemas planteados a tomar nuevamente una postura persecutoria y antisindical. Creyentes de desplegar una “magistral táctica distractiva” pretenden desviar la atención para descomprimir el conflicto.

Se equivocan. La cercanía al poder de turno parece nublar el juicio de ambos grupos y los está llevando a un callejón sin salida en donde solo encontrarán medidas de fuerza en todo el país, desde el norte argentino hasta Tierra del Fuego.

No nos podrán acusar de “intransigentes”, de “apresurados”; intentamos abrir todos los canales de diálogo imaginables. Solo deben asumir una disposición de atenerse a derecho en lo relativo a abonar las horas extras al 100% cuando correspondan, cesar con los “francos pasivos”, eufemismo que priva a los compañeros de sus merecidos descansos, terminar con la adjudicación de tareas ajenas a nuestra función y acabar con todo tipo de persecución.

Por responsabilidad gremial y por mandato de los trabajadores, llegaremos hasta las últimas consecuencias.