En un duro comunicado de prensa, el Sindicato Unidos Trabajadores Custodios Argentinos (SUTCA) analiza la caída del salario real que están sufriendo los trabajadores de seguridad privada y lamentan que desde la intervención del gobierno nacional festejen esta situación (Publicado por Mundo Gremial).

Cuando la inflación estimada para este año llegaría al 48% y festejan un 41% algo anda mal. Ya en el 2016 perdimos cerca de un 4% de poder de compra. En el 2017 perdimos un 3% y en el período del 2018 la caída en el mejor de los escenarios sería del 7%. Es decir, en 3 años hemos cedido casi un 14% de nuestro poder adquisitivo. Hace un tiempo el ex funcionario Mario Quintana, en una entrevista en EEUU, señaló como uno de los logros del Gobierno la caída del salario real, y se quejó que esto no se pueda decir porque “Tiene mala prensa”. Esta política económica se expresa con mayor crudeza en los sectores de la economía en donde un hay una contraparte sindical fuerte y comprometida.

Desde el SUTCA hacen un pormenorizado análisis de los engañoso que resultan los índices inflacionarios oficiales, lo que hace aún más catastrófica la caída: “Para calcular el universo de movimientos de precios que constituyen la inflación, se toman unos porcentajes donde se pondera la influencia de los bienes y servicios para el cómputo correspondiente. Y es aquí donde viene la falacia; por ejemplo, se pondera que la compra de comidas para llevar, tiene más influencia en nuestro presupuesto que la compra de fideos y harinas. La adquisición de lácteos y aceites tiene casi el mismo porcentaje que la de revistas y libros. La compra de indumentaria, ropa básicamente, tiene una influencia mayor que los gastos en servicios públicos como luz y gas. Los gastos en esparcimiento como turismo, compras de TV y audio tienen una ponderación de casi el 9% en los ingresos. ¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Qué importancia tienen los porcentajes mencionados? En el cálculo general de la inflación, reitero para salarios por debajo de la línea de la pobreza, ponen en el promedio los aumentos en la compra de ropa, en donde ellos suponen que destinamos el 8,71% de los ingresos mensuales, ellos también suponen que con nuestros salarios podemos destinar el 8,76% mensual en esparcimiento, ir a un restaurant, un cine, turismo y creen que el pago de los servicios públicos, con los tarifazos bestiales que soportamos solo representa un 8,58%. ¿Cuál es la consecuencia de este maquiavélico cálculo? Que en el promedio incluyen esos ítems que lejos están alcanzados por nuestros salarios. Ojalá podríamos destinar esos porcentajes a compra de ropa y salidas con la familia. Todo esto en detrimento de los rubros fundamentales que son subestimados; alimentos y bebidas y vivienda y servicios. Por eso en el primer semestre mientras se calcula una inflación del 16% la de alimentos y bebidas será más de un 26%. Reitero, el mayor porcentaje se destina justamente a los rubros que más aumentan. Poco o nada nos interesa el incremento de la habitación en un hotel 4 estrellas, pero la ponen en el promedio. Por todo esto nuestro panorama es aún peor al que muestran unos fríos números”.

Finaliza el comunicado de la entidad conducida por Christian López: Repudiamos, aunque no nos sorprende que festejen una mayor caída de nuestros salarios. Reconocemos que nuestra presión de los últimos días surgió efectos, porque ni siquiera estaba en consideración la reapertura de paritarias. Pero consideramos totalmente insuficiente el incremento salarial que nos sigue ubicando por debajo de la línea de la pobreza. Por eso seguiremos insistiendo con la aplicación de un Bono de fin de año para compensar la pérdida. Para lograrlo utilizaremos todas las herramientas y medidas que tenemos a disposición.