La llamada reforma laboral se presenta muchas veces como una solución mágica para generar empleo, pero en la práctica suele esconder un costo alto que siempre termina pagando el mismo: el trabajador. Bajo el discurso de la modernización y la flexibilidad, lo primero que aparece es el debilitamiento de derechos que costaron años de lucha. La estabilidad laboral deja de ser una garantía y el despido se vuelve más fácil y más barato, transformando al trabajo en algo descartable. Con la reforma avanza la precarización. Crecen los contratos temporales, falso…
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