Un verdadero saqueo al bolsillo: Salió la carta de intención del gobierno nacional al FMI.

Como era de esperar, la propuesta del gobierno de Mauricio Macri al FMI, encabezada por una sugestiva “Estimada Sra. Lagarde”, da cuenta de una profundización del ajuste, una transferencia de ingresos desde los sectores populares a los más concentrados de la economía y un aumento exponencial de la pobreza y la indigencia.

Lo escrito, que excluye acuerdos secretos siempre en la misma dirección, en líneas generales muestran lo siguiente: reducción de los subsidios a la energía y al transporte, que implican la continuación de los tarifazos. “Racionalización del empleo público” eufemismo que implica más despidos y el desmantelamiento del aparato estatal. Disminución de la obra pública prevista, con la consecuente pérdida de empleos y de competitividad de la economía. Interrupción de obras ya iniciadas como Atucha II o la usina de Río Turbio, desbastando la economía local y entregando los recursos estratégicos al capital transnacional. Reducir las transferencias a empresas públicas, camino ya recorrido para la privatización de las mismas. Cambios en el sistema de jubilaciones y pensiones. El primero fue una baja de ellas y ahora será más grande el recorte aún. La virtual liquidación del Fondo de garantía del ANSES, antesala perfecta para la privatización de las jubilaciones. Eliminación de impuestos a los ricos, desfinanciando más aún al Estado.

Un combo explosivo si los hay. En el preciso momento en que se escribe esta nota, sigue subiendo el dólar a más de $28. Por dos motivos. Primero, el que rige su precio es el llamado “mercado” y por una explícita decisión del gobierno; al prever que se perforará el techo del 15% de las paritarias, el aumento del dólar implica una licuación del poder de compra de los salarios, con lo cual los mayores incrementos paritarios no tendrán la efectividad necesaria para recuperar al menos el poder adquisitivo.

El precio del pan está dolarizado, el de alimentos que se exportan también, lo mismo que los combustibles y los servicios públicos. Lo que implica, con este modelo económico, que la devaluación inevitablemente se trasladará a los precios. Sin embargo, los salarios, la AUH, las jubilaciones y pensiones están en pesos; se ve ahora claramente cómo en este movimiento perdemos los asalariados. Desde el 2015 hasta ahora, teniendo en cuenta la cotización oficial del dólar, el Salario Mínimo, Vital y Móvil, se redujo en un 50% en esa divisa. Es un verdadero saqueo al bolsillo.

Es por esto que el SUTCA participa junto a otras organizaciones gremiales y sociales de todas las luchas para enfrentar esta política económica y derrotarla. La pelea por mejores salarios va de la mano inevitablemente también de la lucha política y por eso somos protagonistas de todas las luchas populares que se dan para tener una Patria Justa, Libre y Soberana

 

Entradas relacionadas

Deja tu comentario