La desidia, la irresponsabilidad y el afán de lucro empujó a la muerte a otro trabajador de seguridad privada. Ahora la víctima es Juan Campos, que desempeñaba sus tareas en el ferrocarril San Martin.

Desde el SINDICATO UNIDOS TRABAJADORES CUSTODIOS ARGENTINOS (SUTCA) denunciamos la actitud criminal de la empresa de seguridad privada MURATA que presta servicios de custodia y vigilancia en la línea San Martín del ferrocarril. La falta de los más básicos protocolos de prevención frente al Coronavirus, denunciados por los propios trabajadores y que tuvo como única respuesta los aprietes y amenazas por parte del personal directivo de la empresa se cobró una nueva vida.

Esta empresa obliga a sus trabajadores, incluso a aquellos comprendidos dentro de los grupos de riesgo, a cumplir sus tareas sin protección alguna. Cuando se detecta casos positivos de COVID 19 no son aislados los demás trabajadores y solo la presión de sus empleados, familiares y organizaciones gremiales logra poner un freno parcial a una empresa que de seguridad poco conoce pero que es extremadamente hábil a la hora de concretar negocios, incluso en tiempos de pandemia.

Este hecho trágico se suma al de Miguel Olmedo, de 64 años, con antecedentes coronarios y de hipertensión que fue cambiado de puesto de trabajo y enviado a metros de unos de los ingresos de la Villa 31 en plena explosión de los contagios. De manera imperdonable encontró una muerte perfectamente evitable.

Aún ocultando datos, podemos decir que ya hay más de 40 trabajadores aislados tardíamente que desempeñaban tareas sobre las formaciones ferroviarias. Por las características de nuestra función, la irresponsabilidad de MURATA puede traer consecuencias impredecibles.

Nosotros vamos a realizar todas las medidas gremiales necesarias para terminar con estos atropellos. Esperamos intervenga también las autoridades gubernamentales.

JUSTICIA.